El actual sistema de salud mental en España, podemos decir, que se queda bastante deficiente ante las recurrentes problemáticas de los pacientes.
La financiación y los recursos destinados son completamente insuficientes; pasando continuamente por innumerables recortes ( y no solo en lo referente a la salud mental, sino a la salud pública en general); lo que implica un aumento de los tiempos de espera, tanto para consultas como para tratamientos, equipos sanitarios, profesionales.
Además, hablando de profesionales, los psicólogos, psiquiatras, enfermeros, etc; que trabajan en malas condiciones (horarios indignos, sueldos escasos, ...) conllevan a la precariedad del sector y al descontento de este, por lo que la calidad de los servicios prestados empeorará.
Como hemos hablado en anteriores blogs, el estigma y discriminación ante personas con problemas de salud mental y al sector de esta siguen siendo un problema de actualidad; que a pesar de que cierta parte de estos pensamientos se eliminando con información y educación, siguen vigentes en nuestra sociedad.
También, el proceso de atención fragmentada, por parte de médicos especialistas, ONGs, asociaciones, etc; implican una educación para la salud deficiente e inconsistente, con muchos de estos datos repetidos y aburridos para el paciente.
No obstante, el acceso a medicamentos, sobre todo calmantes, es desproporcionado a los diagnósticos médicos existentes, llevando a la conclusión de la automedicación como principal problema. En muchas ocasiones, porque el paciente no puede acceder a un sistema de salud económico y/o rápido ante su problemática.
Por lo tanto, creo que aún existe un largo trayecto para que todas las personas de este país podamos acceder a una sanidad segura, rápida y eficiente; sin que esto nos lleve a hipotecarnos de por vida para sentirnos mejor o perder nuestro tiempo para llegar a la cita con el psicólogo.
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