Aproximadamente el 32% de la población española empeoró su salud mental desde el covid y el confinamiento.
Desde la llegada de esta enfermedad los ciudadanos se han estado amoldando a la situación y como consecuencia también apercibimos un cambio en la calidad de vista, dejando datos como los anteriores.
Durante el confinamiento muchas personas, en especial, aquellas que viven solas, no han estado en contacto físico con otras personas lo que ha provocado un deterioro claro en la salud mental y un aumento de depresión, ansiedad... que influyen en la calidad de vida notablemente y que a pesar de haber pasado en el año 2020 sigue apreciándose en el 2023.
No solo afectó a personas adultas, sino que también destacamos a niños, adolescentes... en cuyas etapas de vida es primordial el relacionarse y que por las circunstancias no se pudo llevar a cabo de manera óptima.
Por otra parte, un cierto porcentaje personas que han pasado por dicha enfermedad, han presentado problemas en la salud como fatiga (52%), dolor de articulaciones o musculares (44%), dolor de cabeza (38%), tos (36%) e insomnio (33%). Otro de los motivos que salpican a la otra cara de la moneda.
A mi parecer, salir de una situación como esta es inevitablemente difícil, pero se puede. Intentar llevar a cabo situaciones de la vida cotidiana que se llevaban a cabo antes de la pandemia podría ayudar a la persona, tener en cuenta que es un proceso lento también y sobremodo saber identificar si necesitas ayuda de otras personas como familiares, amigos o simplemente ayuda profesional como acudir a un psicólogo o psiquiatra.

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