Tal y como se refleja en el artículo de El País, España sube cada vez más en las cifras de personas que duermen cada vez menos y con una calidad peor.
El dormir mal puede ser una respuesta de muchos factores que nos pueden afectar durante nuestro día a día: malos hábitos, estrés, ansiedad, preocupaciones, trabajo, relaciones, niños... Pero lo que está claro es que el mero hecho de no tener un buen descanso empeora de manera muy significativa la salud mental y la salud física.
El consumo de medicamentos para dormir es cada vez más habitual y esto es una clara señal de advertencia.
Tal y como nos proporciona el artículo científico de la Revista de la Asociación de Especialistas en Medicina del Trabajo la regulación del ciclo sueño-vigilia está implicado todo el cerebro con un complejo sistema de redes neuronales activadoras e inhibidoras. (1)
Durante el sueño, en sus diferentes fases y estadios, se activan sistemas neuronales que facilitan e intervienen, entre otros procesos, en la consolidación de la memoria, mejora del aprendizaje y selección de la información importante que recibimos cada día, procesos de reparación celular, de regulación hormonal y de la temperatura corporal, en la actividad cardiorrespiratoria. (1)
En resumen, si tenemos un buen sueño mejorará nuestra salud física y mental, proporcionándonos una mejor calidad de vida. (1)
Sin embargo, si un sueño es inadecuado, en calidad o cantidad, puede conllevar alteraciones en la función cognoscitiva, con alteraciones del humor, concentración, memoria, aprendizaje y tiempos de reacción. Además de que se afirma que un mal sueño guarda relación con los accidentes de trabajo y tráfico, incremento de problemas de salud tan comunes en nuestro medio como son la hipertensión, diabetes tipo 2, obesidad, enfermedades coronarias, síndromes metabólicos e incremento de la mortalidad total, entre otros. (1)
A pesar de que la población es consciente de la anterior información, la cifra sigue aumentando de manera peligrosa en comparación con las décadas anteriores. Esto a mi parecer puede darse por las nuevas tecnologías y el uso excesivo del que mucha gente lleva a cabo, pero sobre todo, por la ansiedad y el estrés (principales factores responsables) que arrastra la sociedad de sus actividades diarias y preocupaciones, que a su vez conlleva a la persona a empeorar su salud mental y ésta a la física, creando un bucle del que mucha gente no sabe salir y recurre a los medicamentos, una solución rápida y fácil para una persona que solo quiere descansar unas horas de la mejor manera que pueda.
Finalmente, deberíamos corregir esta situación. A pesar de ser difícil, llevando a cabo todos los días ciertos hábitos como: evitar cenas tardías, usar lámparas de tonos cálidos, no estar con el teléfono móvil justo antes de dormir, hacer actividades relajantes antes del descanso... podría significar unos pequeños avances para nosotros. Por otra parte, siempre debemos de contar con apoyo del personal sanitario, informándoles siempre de nuestra situación para que puedan ayudarnos tanto en el campo de la propia salud mental como en la salud física, y de ser necesario tomar la medicación prescrita por ellos, siempre sin automedicarse.
Fuentes que se emplearon para la redacción de esta entrada:
Villena M. Por qué dormimos menos y peor que hace cuatro décadas [Internet]. El País. 2023 [citado 16 de marzo de 2023]. Disponible en: https://elpais.com/salud-y-bienestar/el-medico-de-cerca/2023-03-14/por-que-dormimos-menos-y-peor-que-hace-cuatro-decadas.html
(1) Ceña Callejo R. Dormir bien para vivir y trabajar mejor. Revista de la Asociación Española de Especialistas en Medicina del Trabajo. 2017;26(2):90-1.
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