Varios estudios afirman que el aumento de zonas verdes en las ciudades mejora la salud mental y física.
Sacar coches y asfalto para sustituirlas por zonas peatonales con superficies con mayor número de árboles y vegetación en grandes ciudades como Barcelona podría reducir el consumo de tranquilizantes, antidepresivos y prevenir un empeoramiento de la salud mental.
Varios estudios afirman que el 23% de la salud está determinada por el entorno en el que nos encontramos, por lo que generar nuevos espacios verdes beneficiarían a la salud general y mental debido a la reducción de ruido, calor, contaminación que producen estrés.
A mi parecer, el cambiar el entorno a otro más favorecedor para todos es una gran apuesta que ha de llevarse sin ninguna duda. Esto podría significar una gran mejora de la salud en todos sus aspectos y sobre todo en la mental, que tantos problemas está dando desde la pandemia.

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