Dejando a un lado que la alimentación es muy influyente para la salud física desde hace años se tienen indicios de que ésta puede influir de manera significativa en la salud mental.
El artículo nombra un estudio en Clinical Nutrition del 2014 que afirma lo siguiente: «Una dieta alta en fruta, verdura, granos integrales y pescado podría reducir el riesgo de depresión, lo que indica que la intervención dietética tiene el potencial para considerarse una estrategia de prevención primaria».
Aunque todavía no ha sido explicar exactamente el motivo, se piensa que esto proviene de que un déficit de zinc, vitamina B3, B6, biotina, ácido fólico y vitamina C puede influir negativamente en la salud mental de la persona, además de una ingesta excesiva de alimentos refinados y ultraprocesados. La mala alimentación provoca la aparición de riesgos cardiovasculares más importantes como la obesidad abdominal, hipertensión o resistencia a la insulina que a su vez aumentan el riesgo de que se produzcan trastornos a nivel metabólico que conduzcan a la depresión.
De esta manera, tener una buena alimentación significaría una mejora en tu salud física y mental. Para llevarla a cabo no siempre es necesario emplear una dieta, sino que alimentarse de manera equilibrada.
A mi parecer, la alimentación nunca se observa desde el punto de vista de cómo puede afectar a nuestra salud mental, de este modo, es muy interesante el artículo donde se extrajeron la información y os recomendamos leer más sobre este tema.
Fuente de la que se extrajo la información: https://www.lavozdegalicia.es/noticia/lavozdelasalud/vida-saludable/2022/06/27/influye-comemos-salud-mental-personas-consumen-ultraprocesados-riesgo-sufrir-depresion/00031656332502143539915.htm

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