Este trastorno se relaciona con el estrés y el trauma. Cada persona presenta diferentes mecanismos para afrontar una pérdida. Además, existen distintas etapas que varían en orden según la persona:
-Aceptar la realidad de tu pérdida
- Permitir sentir el dolor
-Adaptarte a una nueva realidad
-Tener nuevas relaciones
Lo normal es que a partir del año empiecen a disminuir los síntomas del duelo; si en cambio, no disminuyen, se recomienda que la persona busque tratamiento.
Síntomas
-Tristeza, dolor profundo, etc.
-Falta de concentración
-Atención extrema o nula ante los recuerdos compartidos con la persona fallecida
-Resentimiento por la pérdida
-Incapacidad para seguir con su vida
-Deseo o añoranza extremos
Además, se pueden percibir los siguientes síntomas:
-Dificultad para seguir con la vida cotidiana
-Creer que hizo algo malo
-Sentir que la vida sin ese ser fallecido no tiene sentido y desear haber muerto con él.
-Se aisla de los demás y de la vida social
Causa
Actualmente no existe causa definida, pero lo podemos relacionar con el entorno, personalidad, rasgos hereditarios o naturaleza química del cerebro.
También, existen ciertos factores de riesgo que pueden incrementar la posibilidad de desarrollar este trastorno, como puede ser la pérdida de un familiar de forma inesperada, o que este sea un niño, la vivencia de trastornos traumáticos o enfermedades como la depresión, ansiedad, etc.
Este trastorno puede derivar en otras complicaciones como depresión, insomnio, pensamientos o conductas suicidas o mismo, un mayor riesgo de desarrollo de enfermedades mayormente físicas como enfermedades cardíacas o cáncer, entre otras.
Prevención y tratamiento
Se recomienda la psicoterapia como forma de prevención y tratamiento, sobre todo, en personas cercanas a pacientes con enfermedades terminales. Aunque sea dicho, actualmente no se sabe de forma cierta la mejor prevención para esta enfermedad.
Fuentes: Mayo Clinic, SEOM
Créditos: Imagen

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