En primer lugar, el confinamiento supuso una reclusión social y la pérdida de libertad lo que tuvo un gran impacto psicológico. El aumento de casos de covid-19, el fallecimiento de seres queridos y de la incertidumbre de no saber si se volvería a la normalidad, además del impacto económico que supuso para muchos trabajadores y sus familias al perderse muchos trabajos dejo marca a la población e hizo que aumentasen los niveles de ansiedad, depresión y estrés durante la pandemia y en la actualidad. (1)
Tal como se menciona en la noticia, la situación significó un menor rendimiento académico en adolescentes, presentando dificultad para concentrarse y desmotivación. Se forma entonces un círculo vicioso en el que los problemas de salud mental dificultan el estudio y al no conseguir los objetivos académicos esperados se agravan los síntomas de la depresión, ansiedad y estrés. (2)
El problema tiene la dificultad añadida de la falta de psicólogos en la seguridad social, lo que no permite una terapia constante, efectiva y gratuita, obligando a acudir a clínicas privadas que no todo el mundo se puede permitir.
La concienciación sobre la salud mental se está consiguiendo a base de dar visibilidad con noticias como esta y realizando estudios, pero de poco sirve si la población no puede ir a terapia porque el Estado no interviene en Sanidad Pública.
(1) Martín Ginés CM. Repercusión en la salud mental del confinamiento por covid-19 en la población. NPunto 2022;5(46):87-110.
(2) Palacio Sañudo JE, Martínez de Biavia Y. Relación del rendimiento académico con la salud mental en jóvenes universitarios. Psicogente 2007;10(18):113-128.
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